Morihei Ueshiba, creador del Aikido

Hablar de competencia en Aikido es nada más y nada menos que referirnos a un TABÚ. Prácticamente cualquier exponente de Aikido escogido al azar contestaría lo mismo, que es algo impensable contrario a la Esencia del Aikido. El Mítico O’Sensei Morihei Ueshiba en su búsqueda personal dentro de las Artes Marciales transformó las violentas técnicas del Daito Ryu Aikijutsu que aprendió del Temible Maestro Sogaku Takeda en un refinado Arte de Movimiento orientado al crecimiento colectivo de los practicantes de Aikido que tiene como base el desarrollo personal de los individuos a nivel físico, mental y espiritual. La concepción clásica y más extendida del Aikido es que se trata de un Arte Orientado a la Paz, a la Armonía, inclusive al “Amor” en su concepción más profunda. Lo cual es congruente con el Modo de Vida y los Preceptos que observaba el Maestro Ueshiba. Muchos Historiadores, como es el caso del Maestro He Young Kimm, considerado el historiador más importante de las Artes Marciales Coreanas, considera que era un Maestro iluminado que había conseguido el satori con base a su disciplina interior y la espiritualidad con la que desarrolló las técnicas que conforman el Aikido, convirtiéndose en un auténtico santo. Sin embargo, existió un Maestro, de nombre, Kenji Tomiki que desarrolló una visión contraria a su mentor, Morihei Ueshiba. Tomiki, también había sido alumno del Maestro Jigoro Kano, creador del Judo y ya había obtenido en este arte el grado de Cinta Negra 5º Dan en el mismo año (1925) en que se unió al Maestro Ueshiba para aprender Aikido. Sin duda esta influencia, no obstante haber sido el primer alumno de O’Sensei en obtener el 8º Dan, lo influyó al grado de incluir el randori (competencia controlada típica del Judo y previa al Shiai o competencia libre) dentro de su enseñanza de Aikido. Enseñó a sus alumnos a probar sus técnicas contra la resistencia de sus oponentes a que se les aplicara una técnica y estos a su vez a intentar contrarrestar las técnicas con otra diferente y desarrolló así diferentes tipos de randori, llegando a crear competencias de Aikido, también expandió sus teorías a las técnicas vs tanto (cuchillo de Madera para entrenar técnicas de control de un oponente armado con arma blanca). Eventualmente Kenji Tomiki fue expulsado de Hombu Dojo y se cuenta que fue desconocido por el Maestro Morihei Ueshiba. No obstante, el Maestro Tomiki continuó diseminando sus ideas y posteriormente fue ascendido también al grado de 8º Dan en Judo con reconocimiento de Kodokan la sede central de esta disciplina. Los principales polos donde Kenji Tomiki impartió su visión particular del Aikido fueron la Universidad de Waseda en Tokio y lo que el Denominó Dojo Shodokan establecido en Osaka en 1976. Esta vertiente de Aikido es la única en la que se admite la competencia. A continuación, presento a ustedes las principales opiniones que sobre el tema de la Competencia en Aikido escribieron para Revista Katana varios Maestros hace 27 años con la adición de los Profesores Alberto de la Peña, con Sede en Dallas, Texas y también la de Francisco de los Cobos, exponente de Aikido que también posee grados en otros sistemas de Artes Marciales y el único que apoya la posibilidad de que se compita en Aikido. A continuación, presentamos a ustedes los diferentes puntos de vista que recabamos desde ya casi tres décadas. Alonso Rosado Franco

Kenji Tomiki

Introducción del Artículo Original:

Existen, en determinadas vertientes de Aikido, practicadas principalmente en Europa, formas de competencia. La justa consiste de dos modalidades: una, llamada Randori en la que el oponente resiste la aplicación de la técnica, yendo desde la oposición moderada (kakari-geiko) a la más enérgica (hikitake geiko) y otra, denominada Shiai en donde la resistencia es total. En su forma de torneo se trata de que un uke ataque con todo su vigor y rapidez, sin conceder ninguna oportunidad, usando un cuchillo de práctica (hecho de material suave), a un nage que debe someter a aquél utilizando técnicas de Aikido. El que porta el cuchillo, a su vez, puede contraatacar a nage utilizando contratécnicas (kaeshi waza). Un juez y dos réferis conceden a los concursantes puntos (Ippon) o medios puntos (wazaari) de una manera semejante a como ocurre en los encuentros de Judo, según la calidad mostrada en la ejecución de las técnicas. No obstante, en el Aikido original, el creado por O Sensei Morihei Ueshiba, tal forma de competencia, (o cualquier otra) no existe. Pensando que sería de interés para nuestros lectores, por contribuír ello a su información sobre las artes marciales, conocer lo que piensan al respecto varios profesores de Aikido, hicimos a ellos la pregunta de si consideran que la competencia y los torneos están bien o no en el Aikido. A continuación, presentamos las respuestas que obtuvimos:

Doshu Moriteru Ueshiba

    “Me apego a las palabras de mi ya fallecido maestro, el Ni-Dai Doshu Kishomaru Ueshiba: La primera regla del Aikido es no competencia. El Aikido forma parte del Budo japonés, o“Vía del combate”; pero hay que observar que “bu” en esa palabra significa “Detener las armas de destrucción”. El Aikido, por tanto, no es una técnica destructiva ni un deporte de combate en el que se trata de ver quién gana. Al contrario, es un arte marcial en el que todos pueden participar: personas de mediana edad, jóvenes, viejos, mujeres y niños. Aún aquellos que, para mejorar su salud, desean hacer ejercicio físico, encuentran en el Aikido una opción muy atractiva. Sin embargo, es aún más importante la invitación que éste hace, por medio de la cortesía practicada durante el entrenamiento, a observar la etiqueta y el comportamiento correctos en nuestro trato con los demás, así coAlonso mo a nutrirse de la mística oriental que hay en la ejecución del “waza” o técnica y que llega a impregnar por completo la mente y el cuerpo de uno.

    El hacedor de este Universo, que es el hogar de toda la humanidad, es también el creador del Aikido. El corazón del Budo japonés son, sencillamente, la armonía y el amor. Es natural que todos le den la bienvenida.

    En Aikido no existe la competencia porque en él no se lucha contra nadie, sólo contra uno mismo”.

Profesor Miguel Moreno Segura.

Introductor del Aikido Aikikai en México

 

 

    “El Aikido japonés es un arte para la salud, como lo es también el Tai Chi de los chinos. Todo el que practica Aikido correctamente ha podido comprobar cómo su bienestar físico, su elasticidad, su fuerza, su resistencia y su carácter mejoran. Mas no fue concebido para la confrontación. Aquellos que gusten de la competencia, deben buscar un deporte u otro arte marcial afines con esa preferencia. En mi caso, por ejemplo, sí me atrae la competencia y por eso aprendí, y sigo aprendiendo, el Boxeo Tailandés, que es sumamente fuerte; pero aunque soy profesor de Aikido desde hace muchos años, jamás se me ha ocurrido introducir la competencia en él. Me adhiero, en este sentido, al dictamen del gran maestro Koichi Tohei, décimo Dan y discípulo directo de O Sensei Morihei Ueshiba , el fundador del Aikido. En una entrevista publicada en la revista especializada Aikido Today, declaró: “Ueshiba Sensei no permitía el Shiai o competencia. En el verdadero Shiai, el objetivo es privar al oponente de toda su capacidad y poder. Si eso no se consigue, uno no puede decir que ha triunfado. Por otra parte, el Shiai moderno está controlado por reglas que se han establecido para la seguridad y preservación de las vidas de los combatientes y es siguiendo esas reglas que se determina quién gana y quién pierde.

    “Por eso dichas competencias son en realidad expresiones deportivas y no Shiai en el verdadero sentido de la palabra, pues en éste las reglas no existen.. En el Judo, por ejemplo, se permite que los competidores abandonen el tatami después de que han sido proyectados determinado número de veces. Esto es posible únicamente porque el Judo es un deporte. En una confrontación real eso nunca ocurriría.

    En el pasado, Shiai significaba que uno trataba de matar a su oponente, de inflingirle un daño severo o, al menos, de incapacitarlo para seguir oponiendo resistencia. De otra manera, el encuentro era considerado inconcluso y sin triunfador.

    “El Budo, por su naturaleza, no incluye encuentros de competencia. Si examinamos los caracteres chinos para esa palabra, encontraremos que significan, literalmente: camino para detener el arma. Uno deja su arma y hace que su enemigo deje la suya. En otras palabras, derrotar a la gente no es la meta. El verdadero Budo tiene como propósito la plenitud y el perfeccionamiento de uno mismo. Esto es lo que el Sensei Ueshiba siempre dijo.

    “Para mantener nuestra seguridad y preservar nuestras vidas tenemos que fijar reglas, pero decidir la victoria y la derrota de acuerdo con ellas, automáticamente nos coloca en el ámbito deportivo y Ueshiba Sensei siempre dijo que el Aikido es budo, no un deporte.”

Profesor Ricardo Sosa.

Ex Combatiente de Vietnam

Director del Ranbow Camp e introductor del Aikido en Monterrey, N.L., en 1973 

 

 

    “Se me ha preguntado si, en mi concepto, debería haber competencias en el Aikido. Como estudiante de este maravilloso arte marcial, yo respondo que ¡no!

    “Para mí, el practicar Aikido representa mejorar en todos los órdenes de mi vida y hacer que ésta sea útil para los que me rodean.

    “Los antecedentes del Aikido son muy bélicos: formas de combatir y hasta de matar. El fundador del Aikido, O Sensei Morihei Ueshiba, percibió que las guerras cansan y que las luchas suelen ser tan estériles como vanas. Por eso prohibió estrictamente en su técnica las competencias. En cierta ocasión dijo que en aquella, los contendientes se verían como dos osos tratando de danzar.

    “El Fundador definió su arte marcial diciendo que no tenía forma ni convencionalismos técnicos, debiendo actuar en forma natural y de acuerdo al movimiento del Universo. Para comprender estos conceptos, imbuídos de una fuerte dosis de espiritualidad, sería muy conveniente respetar las sentencias del Gran Maestro.

    “Por lo tanto, difiero de la idea de la competencia en el Aikido, aún en el caso de que se diga que ésta se daría para que el Aikido “evolucione”. La verdadera evolución es consecuencia del dominio de la técnica, no de la competencia. Debemos pensar más en construír que en lo contrario y para ello el AIKIDO es una extraordinaria vía.

Profesor Manuel Hernández Noguez.

Presidente de la Organización Ollinkikai Aikido

 

 

    “Voy a exponer algunas reflexiones en torno al tema de las competencias en el Aikido. De acuerdo con los lineamientos establecidos por su fundador – Morihei Ueshiba – aquellas fueron descartadas desde el principio por él debido a que las consideró un obstáculo para el progreso de los practicantes. Sin embargo, en la actualidad existen corrientes de este arte marcial que han introducido formas de competencia. Me referiré brevemente a dos de ellas.

    La primera emplea las contratécnicas – conocidas en Aikido con el nombre de Kaeshi Waza – para realizar competencias. Se lleva a cabo un encuentro entre dos practicantes, uno de los cuales empieza por aplicar una técnica de Aikido en respuesta a un agarre o a una entrada del otro. Este intenta a su vez manejar o guiar a su oponente mediante una contratécnica. Una secuencia de contratécnicas se establece entonces y se prolonga hasta que alguno de los contrincantes logra proyectar o inmovilizar a su adversario, obteniendo con ello puntos a su favor. Se declara  vencedor al que alcanza cierto número de puntos.

    Otra corriente establece concursos – que se conocen como Taigi – de equipos o parejas, en los que se califica tanto a quien aplica la técnica como al compañero o compañeros que la reciben. De ese modo, y de acuerdo con criterios establecidos de antemano – como coordinación, estabilidad, etiqueta, centro, control y modulación del ritmo – se otorgan puntos a los equipos o parejas y de esa manera se juzga quiénes han realizado mejor sus movimientos.

    Con respecto a las mencionadas contratécnicas, si bien kaeshi waza es utilizado en Aikido al llegar a cierto nivel para ayudar a observar y corregir errores en la aplicación de los movimientos, pienso que no debe abusarse de ese recurso hasta el grado de utilizarlo para realizar competencias puesto que, al hacerlo, el Aikido – camino de unión con la energía universal – se convierte en un combate disfrazado. Además, se dice que cuando una técnica de Aikido se ha ejecutado de manera correcta, no tiene contratécnica. Se deduce entonces que al estar aplicando de manera sucesiva contratécnicas, alguno de los participantes, o ambos, lo están haciendo de una manera imperfecta, lo cual ya no es Aikido.

    En lo que se refiere a los Taigi, cabe señalar que, aunque en ellos la competencia adquiere una forma más sutil y pudiera parecer más aceptable, por no constituír un combate directo, pienso que en ellos sólo se está intentando probar de alguna manera si somos, o no, mejores que los demás; pero el fundador del arte marcial al que nos referimos, O Sensei Morihei Ueshiba, enseñó que Aikido está en cada una de las manifestaciones del universo: los movimientos del viento son Aikido; el ir y venir de las olas en el mar son Aikido; y que en cada uno de nosotros existe una chispa divina. ¿Se puede juzgar si una ola es mejor que otra porque es más o menos cerrada?; una ráfaga de viento es incorrecta si es más fuerte o más suave que otra?

    Espero que mis palabras no suenen demasiado severas, pero creo que al participar en cualquier tipo de competencias, aún cuando sea dentro de la práctica normal de Aikido – hay ocasiones en que los practicantes crean entre ellos cierta rivalidad entre ellos y tratan de medirse impidiendo que les apliquen esta o aquella técnica – sólo se está perdiendo un tiempo muy valioso intentando compararse.

    El Aikido rompe con la idea de que sólo se puede avanzar o lograr sobresalir en algo mediante la competencia. Compiten los comercios, las pequeñas y grandes empresas, los alumnos por una calificación en la escuela, los deportistas y las organizaciones. Con la misma actitud, y creyendo estar en lo correcto, hacen la guerra los países.

    La sociedad actual nos ha hecho pensar que la competencia es la mejor forma de ganar o de lograr el éxito. Mas en el Aikido, donde no existe la competencia, el éxito reside en lograr desarrollo y beneficio mutuos, en ayudarnos todos los participantes en cualquier actividad o evento. Esa es ciertamente una ganancia más real.

    Es verdad que las competencias, incluyendo las que se dan en las Olimpiadas, han contribuido a difundir mucho los deportes, junto con todos sus beneficios; pero el caso de las artes marciales es distinto: con las competencias su sentido puede llegar a perderse hasta el punto de que ya no pudieran ofrecer a la sociedad las valiosas propuestas que tienen para una mejor forma de vivir.

    Lo más probable es que quienes abogan por la competencia en el Aikido, crean que con eso llenarían ciertos vacíos que piensan o sienten que tiene esta técnica marcial, pero esos vacíos, ¿no estarán en su propio interior? Tal vez seamos nosotros quienes debamos comprender mejor que a través de una práctica seria, y con la ayuda mutua, el ego se desvanece. Recordemos que en Aikido se trata de compartir, en vez de competir.

Profesor Fernando Román

Director de la Organización México Aikido Kenjoshinkan

 

 

    “En las postrimerías del siglo XIX y principios del XX, Nicolás II, Zar de todas las Rusias como se le llamaba, tenía un artesano excepcional llamado Carl Fabergé. Con el nombramiento oficial de Orfebre y Joyero de la Corte Imperial Rusa, produjo para el monarca joyas de una belleza exquisita e incomparable. 

Se hizo especialmente famoso porque cada año, durante la estación de la Pascua fabricaba, por encargo del Zar, uno de los llamados huevos de Pascua, que siempre resultaba ser una obra maestra por su finura, belleza y buen gusto. Solían mostrar primorosos encajes de oro o plata enmarcando los retratos esmaltados de los miembros de la familia real o algún romántico paisaje otoñal de las campiñas rusas. Aquellos huevos se abrían y en su interior siempre guardaban alguna sorpresa bellísima que también constituía en sí misma una obra sin par de arte, como el diminuto ferrocarril de oro puro, con su locomotora y vagones perfectamente detallados que el joyero hizo para conmemorar al ferrocarril transiberiano construído entre 1895 y 1904 y que, uniendo a Cheliabinsk con Vladivostok constituyó la vía férrea más larga del mundo, con más de 9,000 kilómetros de recorrido. Las creaciones del diseñador que todavía se conservan (muchas se perdieron durante la revolución rusa de 1917) son consideradas perfectas y los expertos coinciden en que cualquier cosa que se les añadiera estropearía su hermosura y excelencia.

    Pienso que una cosa semejante ocurre con el Aikido tal como lo concibió su creador, el Gran Maestro Morihei Ueshiba. Es una obra de arte marcial diseñada con tanta excelencia que no le sobra ni le falta nada. Hay que dejarla como está, cualquier agregado, incluyendo el de la competencia, la echaría a perder. Las prácticas de ataque con cuchillo y sus defensas mencionadas al principio de este artículo, así como las contratécnicas o Kaeshi Waza, no son cosa nueva en el Aikido. Por el contrario, constituyen uno de los requerimientos para presentar examen de Shodan, (Cinta Negra primer Dan) y todos los aikidokas a partir de ese grado y aún antes, las conocen; Ya el Sensei examinador califica con mucho cuidado la ejecución de esas técnicas en los exámenes para el grado mencionado y los subsiguientes y no me parece que aquellas deban convertirse en una especialización para usarlas en torneos y competencias. El Aikido fue pensado para que todos pudieran practicarlo: niños y adultos, chicos y grandes, hombres y mujeres, fuertes y débiles (estos últimos se vuelven vigorosos cuando perseveran en el adiestramiento), tímidos y osados, sin importar clase o condición social. La competencia y los torneos están, sin duda, bien en otras artes marciales cuyos creadores fueron asimismo grandes y muy respetables maestros que incluyeron esas modalidades en sus técnicas porque consideraron que era necesario. El caso del Aikido, sin embargo, es distinto. Siendo el arte marcial de la armonía, su sello distintivo lo constituye la no-competencia, la no-confrontación. Conservémoslo así, respetémoslo así, practiquémoslo así, disfrutémoslo así. Actuando de esa manera seremos como el buen conocedor de joyas que, al ver una de las piezas creadas por Fabergé, exclama: “¡He aquí una obra maestra! Nada le sobra, nada le falta. Que permanezca como está para deleite de la humanidad».

Alonso Rosado Sánchez

Profesor de la Organización Yuuwa Sokushinkyokai Aikido México

Presidente Revista Katana

 

 

Las Siguientes Opiniones son las que se adicionan al Texto Original:

O Sensei Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, solía decir que Aiki tenía muchos significados; entre ellos, decía “Aiki es amor” pero también es “vivir juntos en armonía”. El fundador consideraba al Aikido como “El Camino de la Armonía”. O Sensei decía que el verdadero espíritu del Budo no se encontraba en una atmósfera de competencia, donde la victoria es el objetivo más importante. En realidad, O Sensei consideraba que el primer principio del Budo era el entrenamiento constante de la mente y el cuerpo como una disciplina de los seres humanos que se encuentran en el camino espiritual. Dicho en otras palabras, para O Sensei el Budo es fundamentalmente el entrenamiento y desarrollo del espíritu. 

En consonancia con dicho principio del Budo, como lo entendía Morihei Ueshiba, el Aikido no acepta la competencia dentro del arte. Desde una perspectiva histórica, las guerras y los conflictos armados que se vivieron en la época de O Sensei (1883-1969) tuvieron una gran influencia en su persona durante el proceso de creación del Aikido. El Aikido se convirtió en un camino de paz y purificación espiritual. Una luz en la obscuridad creada por las guerras y los conflictos armados de la época.

Así desde un punto de vista de los valores fundacionales del Aikido, la competencia no tiene cabida en la práctica del Arte de la Paz. 

Por otro lado, la práctica y estructura del arte mismo son incompatibles con la competencia desde mi punto de vista. La práctica del Aikido se centra en “recibir” el ataque del agresor o Uke y redirigirlo para neutralizarlo. El Aikido no confronta, sino redirecciona la intención negativa del atacante. El Aikido usa sus técnicas no para “oponerse” a Uke sino para unificarse con el ataque y convertirlo en un solo movimiento que pueda redireccionarse. Dicho de otra forma, el ataque no se le resiste o defiende con fuerza, sino que se le redirecciona para neutralizarlo. O Sensei decía “Deja que los atacantes vengan en la dirección que quieran y entonces hazte uno con ellos. Redirecciona cada ataque y ponte firmemente detrás [de él]”.

Dentro de la esencia del Aikido esta el concepto de unificación. Se unifica el ataque y la defensa en un solo movimiento. Dos acciones se convierten en una sola pero la nueva acción es diferente a la acción de ataque inicial. En la competencia siempre hay dos fuerzas opuestas. Una gana y otra pierde. La competencia requiere la dualidad, mientras que la práctica del Aikido enfatiza la unidad.  

La mentalidad de la competencia también es diferente a la mentalidad en el Aikido. La persona que recibe la técnica o Nage no piensa en ganar, derrotar o destruir a su adversario. Su mentalidad es convertirse uno con el movimiento del Uke y redireccionar el ataque. Es una oportunidad para que el agresor entienda que la agresión no es el camino correcto. Como dice un viejo refrán Zen “Los caballeros no pelean”.

Cabe mencionar que la competencia tiene muchas ventajas y atributos, pero me parece que corre por un camino diferente al del Aikido. Puede ser que existan practicantes que desarrollen sistemas de competencia que incluyan algunas técnicas de Aikido. Dichos sistemas, aún y cuando incorporaran técnicas de Aikido, no serían Aikido, sino algo diferente. El Aikido es algo más que sus técnicas. Como decía O Sensei “Al final, debes olvidarte de la técnica. Mientras más avanzas, menos técnicas hay. El Gran Camino es realmente el No Camino.”

Alberto de la Peña

Dallas, Texas

 

 

¿Por qué NO se compite en el AIKIDO? La competencia denota elementos que podrían parecer negativos a simple vista y pudieran considerarse como factores que promueven el detrimento del avance y desarrollo holístico del ser humano, por lo cual es entendible que en un Budo como el Aikido, el cual busca promover este desarrollo, no se incluya la competencia deportiva en sus líneas mas tradicionales como Aikikai, Iwama o Yoshinkan. Pero el Aikido además de tener una parte artística y una espiritual, es también una ciencia marcial y en mi opinión como toda ciencia, el Aikido también debe evolucionar y adaptarse a los tiempos y necesidades actuales para poder ofrecer todos sus beneficios de manera eficaz. Mi estudio y práctica de deportes de combate me ha dado una perspectiva diferente acerca de la competencia y me a dejado muy buenas experiencias, las cuales he podido integrar a mi visión y practica de Aikido como un arte que promueve la paz. He aquí una perspectiva diferente sobre algunos elementos de la competencia que pudieran considerarse contrarios a la filosofía del Aikido: Oponente, se dice que en Aikido no existe el oponente, pero en la práctica existen los roles definidos de Nage y Uke los cuales tienen las funciones de ayudar a desarrollar ciertos aspectos técnicos en las habilidades físicas de los practicantes, de la misma forma siempre he considerado a la persona con la que he competido no como un enemigo u oponente, sino como un compañero en el camino marcial que también está en búsqueda de un desarrollo técnico e inclusive espiritual a través de la práctica de un Budo o Bujutsu. Derrota, se podría decir que existe un vencedor y un vencido al final de toda competencia, pero mi forma de verlo es la misma que los roles de Nage y Uke donde a veces nos toca hacer la técnica y a veces recibirla, y los roles no son permanentes a veces somos los que proyectamos y a veces somo s los caemos, pero esto no significa que hayamos perdido o que fuimos derrotados, la ausencia de triunfo es temporal y es una gran oportunidad para analizar nuestras áreas de mejora y trabajar en ellas para lograr un mejor desarrollo y nivel técnico, o como se dice en Jiu jitsu (BJJ): “A veces se gana y a veces se aprende”. Conflicto, para una práctica que promueve la paz, la presencia de conflicto puede parecer contraria, pero para que exista paz hay que saber dar solución a los conflictos que se presenten en la vida diaria, y a través de la técnica y estrategias estudiadas y practicadas podemos encontrar la mejor solución. De la misma forma la finalidad de un arte de combate o camino marcial es darnos la oportunidad de defendernos de forma eficaz y contundente de ser necesario, y la competencia nos ofrece la oportunidad de practicar de la forma más cercana a la realidad posible, pero contando con reglas que protegen la integridad de los participantes de daños permanentes. Como reza el antiguo adagio latino del texto romano, Epitoma rei militaris, escrito por Flavio Vegecio «SI VIS PACEM, PARA BELLUM», «Si quieres la paz, prepárate para la guerra» Gracias a la competencia en el área empresarial se han originado grandes avances científicos y tecnológicos que proporcionan una mejor forma de vida para todos. La competencia tiene muchos aspectos positivos si se lleva de manera adecuada, y uno de los mayores beneficios es el control y ausencia del ego, ya que al exponernos a esta dinámica veremos que siempre habrá alguien más rápido, o más fuerte, o con mejor condición física y eso nos debe motivar a trabaja en esos aspectos que nos hacen falta para ser mejores artistas marciales y mejores seres humanos. Es verdad que existen competidores que muestran un gran ego y hacen alarde de sus victorias y se regocijan en la derrota de otros, pero de la misma forma existen practicantes e instructores de Aikido que al no tener forma de practicar y comprobar sus técnicas en un ambiente donde encuentren completa resistencia y no exista la cooperación de un uke dejan crecer su ego de manera excesiva y abusan del respeto y orden jerárquico que existe en el arte. Así vemos que la presencia o ausencia de competencia no es un factor que determine el desarrollo moral del practicante, pero si puede afectar de manera positiva en el desarrollo técnico. En última instancia tanto en la vida, como en deportes de combate o en nuestra práctica diaria en el Dojo, existe una competencia y es la más importante de todas, aquella contra nosotros mismos, aquella que busca superar nuestro propio ego y triunfar sobre nuestros antivalores, aquella que nos permite ser mejores que el Yo del día anterior, esa competencia que nos va a llevar a la verdadera victoria, Masakatsu agatsu.

Francisco de los Cobos: Aikido 4to Dan, Tae Kwon Do 2 Dan, Karate 5 Dan, Muay Thai 7 añosBoxeo 8 años, Jiu Jitsu Brazileño cinta azul

Ejemplo de Randori en Tomiki Aikido

Francisco del los Cobos practicando entradas de Aikido vs ataques de Box